Pasó un día de tanta emoción, de tantos encuentros, abrazos y de tanto amor. Todavía con todo esto a flor de piel, queríamos escribir estas líneas para agradecer en nombre de toda mi familia. Gracias por todo lo que hicieron estos días y las semanas anteriores también, por mamá. Gracias por esa hermosa despedida; la verdad, la vamos a llevar siempre en el corazón y en la cabeza.
Son tantos los que estuvieron que es difícil nombrar a todos, pero quiero arrancar por la gente de FOETRA y de Flores Solidario. Especialmente por todos los laburantes que estuvieron ahí ayudando y colaborando con el frío para que todo saliera bárbaro y la gente pudiera despedirla como se merecía. Gracias a quienes estuvieron organizando: Marcelo, Dani, Florencia, Kano, Charly, Giselle, Paula, Sabrina, Nati, Pascual, Horacio, Guido y al equipo de su programa de radio ¿Qué me contás?.
Gracias a todos los organismos de derechos humanos que estuvieron allí y que ella tanto quería. En especial a las compañeras de mamá, las de la lucha y de la vida: a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y a la agrupación H.I.J.O.S.
No quiero dejar de nombrar a la gente que gestionó y siempre estuvo: a Axel; a Nicolás Kreplak, que estuvo tan cerca para que a mamá no le faltara nada; a Ale Amor; a Vero Magario; a Alicia Kirchner, que vino a saludar tan emocionada… para mí fue precioso abrazarla, fue como abrazar a Néstor de vuelta; a Wado y a Cristina, por haberla querido tanto (y mamá a ella).
Mención aparte para los músicos, porque lo que hicieron fue mágico y es lo que ella quería. A los chicos de la Bersuit; a La Chilinga; a la Delio Valdez (que la vieja los amaba); a Víctor Heredia; a Ernesto Bauer y a Peteco; al Chango Spasiuk; a Ismael Serrano y a Virginia Innocenti.
Gracias a los periodistas que estuvieron y nos trataron con tanto respeto, a los sindicatos y a los y las dirigentes políticos que se acercaron.
Por supuesto, un agradecimiento a los amigos de siempre, esos que son como nietos e hijas putativas del corazón. En especial a quienes estuvieron cuidándola con tanto cariño estas últimas semanas en el hospital.
Y un párrafo aparte para los que hicieron más de 8 cuadras de fila, aguantando el frío, para darle el último adiós. En la emoción de ustedes yo veía que la vieja estaba recibiendo todo ese cariño.
Sé que me debo estar olvidando de un montón de gente porque son muchísimos, pero sepan que fue muy bello sentirnos tan acompañados por todos ustedes.
Gracias, gracias y gracias por haber estado ahí para la vieja.
Sus hijos, Fabiana y Jorge Almeida

